Cómo hacer un caldo de pollo perfecto

Olvídate de los caldos industriales. Así se prepara el mejor caldo casero de pollo. Sabor concentrado, un consomé para recordar. Receta paso a paso, sencilla y sin complicaciones.

Caldo de pollo perfecto

Los caldos de pollo Gallina Blanca o Knorr están bien para ocasiones puntuales. Te sacan de un apuro con arroces, salsas o guisos.

Pero un caldo de pollo como los que hacía la abuela no se vende en el supermercado. No aguantaría doce meses en una estantería.

Para hacerlo sólo necesitas tres ingredientes y un puñado de trucos.

Sin más, así se hace el mejor caldo de pollo.

Compra un pollo de calidad

No escatimes con el pollo.

Cómpralo campero, casero, ecológico, semisalvaje o salvaje. Huye del típico criado en jaula. Te costará el doble, pero te aseguro que notarás la diferencia.

Al fin y al cabo quieres hacer un caldo con pollo para recordar, ¿no?

¿Con verduras o sin ellas?

El eterno debate.

El caldo de pollo con verduras no siempre es mejor. Unas pocas verduras, suaves y en poca proporción, realzan el sabor del consomé. Un exceso de ellas, o una mala selección, lo estropeará.

Elige pocas verduras, y suaves, o directamente prescinde de ellas.

La clave está en la proporción

Y llegamos al punto más importante: las proporciones.

Un caldo de carcasas está bueno, pero no es la mejor opción. Si las tuestas tendrá más sabor y color, pero le faltará el toque de la carne cruda.

Para hacer un caldo de pollo casero antológico tuesta una o varias carcasas, alitas y cuellos. Y pon una parte igual de carne cruda magra (muslos, contramuslos o pechuga).

Y lo más importante. No añadas demasiada agua. La justa para cubrir parcialmente los huesos (no tienen que estar completamente cubiertos). Un poco menos agua supone un incremento importante del sabor.

Huesos de pollo tostados

Cocción controlada

No importa que lo hagas en olla express, en una olla de la abuela o en la thermomix. El resultado será excelente si sigues todos los pasos.

Eso sí, controla el tiempo. No te quedes corto. En 45 minutos conseguirás cocer la carne pero no sacarás el máximo partido al caldo. No tengas miedo en alargarla. Esto no es un caldo de pescado, donde menos es más.

Incluso puedes llevarlo al extremo. Heston Blumenthal recomienda un tiempo de cocción de 2 horas en la olla express.

Deshazte de la grasa

En la imagen inferior puedes ver cómo queda el caldo “en bruto”.

No dejes que la grasa estropee tu trabajo. Desgrásalo. Si tienes tiempo, y ganas, te recomiendo clarificarlo.

Sin más. Vamos con la receta.

Caldo de pollo casero

El consomé perfecto: receta paso a paso

Ingredientes

  • Un pollo mediano
  • Leche en polvo (opcional)
  • 60 g cebolla (opcional)
  • 40 g zanahoria (opcional)
  • Agua
  • Sal

Preparación

    1. Despieza el pollo o pídele al carnicero que lo haga por ti. Necesitas todas las partes menos las pechugas, la cabeza, las vísceras y las pieles sobrantes.
    2. Coloca las carcasas, el cuello y las alitas en una bandeja de horno. Espolvorea sal y un poco de leche en polvo (opcional, según el chef Heston Blumenthal esto ayuda a caramerizarlas, realza el sabor).
    3. Hornea a 200ºC hasta que estén bien tostadas.
    4. Pon los huesos horneados, el jugo caramelizado de la bandeja de horno, los muslos, los contramuslos, las patas y las verduras en una olla profunda, tipo cocotte, o en una olla express.
    5. Cubre parcialmente de agua, no te pases. Cuece una hora en olla express o dos horas en olla normal tapada.
    6. Retira los trozos de pollo y las verduras. Cuela el caldo y déjalo enfriar para desgrasarlo correctamente.
    7. Retira la grasa acumulada en la superficie. Para conseguir un resultado perfecto te recomiendo clarificarlo, aquí te explico cómo clarificar caldos paso a paso. Prueba y corrige de sal.

Con estos pasos es suficiente para hacer un consomé excelente. Añade varios puñados de fideos y tendrás una sopa para recordar.

Nota: Los muslos y contramuslos puedes sacarlos a media cocción si quieres comerlos en su punto (después estarán insípidos, aunque se pueden comer igual). También puedes aprovecharlos para croquetas, lasaña, rellenos…

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